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Red de legisladores latinoamericanos se prepara para trazar la ruta hacia la movilidad eléctrica

El cambio climático y sus efectos son una realidad hoy. Cada día más personas alrededor del mundo toman la bandera de la lucha por el medio ambiente. En América Latina existen países que son vanguardia en proyectos para la mitigación y adaptación al cambio climático, y la clase política y la ciudadanía en general asumen cada vez un rol más protagónico en los asuntos ambientales.

Recientemente se realizó el “Taller Latinoamericano sobre Legislación en Movilidad Eléctrica” en Buenos Aires, Argentina, en el que participaron legisladores e invitados internacionales de México, Perú, Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia, Panamá, Ecuador, Costa Rica y Argentina. También participaron representantes de grandes automotrices como BYD, BMWi y Groupe Renault, así como grandes empresas del sector energético como ENEL.

El objetivo del evento fue llegar a recomendaciones para armonizar aspectos regulatorios clave, brindando seguridad jurídica para acelerar las inversiones privadas y públicas hacia la movilidad eléctrica en toda la región.

De acuerdo con el Informe Regional de Movilidad Eléctrica 2018 de ONU Medio Ambiente, la flota vehicular en América Latina y el Caribe podría triplicarse en los próximos 25 años. El sector transporte es el principal consumidor de combustibles fósiles de la región y por ende es la principal fuente de contaminación del aire. La movilidad eléctrica puede ayudar a los países a modernizar sus sistemas de transporte masivo al tiempo que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), en línea con sus compromisos del Acuerdo de París.

Esta reducción de las emisiones se puede traducir también en mejoras a la calidad del aire y en ahorros para el sistema de salud pública. El senador chileno, Alejandro Guillier, explicó que su país tiene un gasto anual de U$S 8 mil millones en tratamientos de enfermedades respiratorias asociadas a la mala calidad del aire.

Pasos firmes

La movilidad eléctrica puede verse lejana en América Latina y quizá una de las primeras preguntas que surge en esa dirección es ¿cómo hacemos que sea una realidad?

En este sentido los legisladores concordaron que es fundamental que la transición a la movilidad eléctrica tenga como punto de partida una ley que comprometa a los diferentes Estados a dar los pasos necesarios en esa vía. “Es importante que sea una ley. Debemos garantizar la seguridad jurídica y dar una clara señal al inversor y al consumidor para la sostenibilidad del mercado”, indicó Franklin Corella, exdiputado de Costa Rica.

El nivel parlamentario de discusión es esencial para que las medidas trasciendan los gobiernos y que no sean víctimas de los vaivenes gubernamentales. “Requerimos leyes claras y reglamentos simples… necesitamos herramientas que sean oportunas”, destacó Andrés Berentín de la Asociación Latinoamericana de Movilidad Sostenible (ALAMOS), voz de la sociedad civil de la región en el tema.

“Trabajar en conjunto con los países de la región es clave para el desarrollo de una movilidad sostenible en Latinoamérica, que apunte a la reducción de la contaminación y el incremento del bienestar de la población. Por eso es de vital importancia que avancemos en la misma dirección junto al sector público y privado¨ comentó Jorge Tomasi, Presidente FIA Región IV.

En ese sentido, teniendo en cuenta la intención de varios países de la región de ingresar en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE),“la Evaluación de Impacto Regulatorio (RIA, por su sigla en inglés) que exige la OCDE a sus países miembro para evaluar la costo-efectividad de las regulaciones que pretenden pasar los gobiernos. Un RIA arrojaría resultados muy favorables a la regulación y promoción de la movilidad eléctrica en la mayoría de los casos, por cuestiones de eficiencia energética, reducción de gastos en salud, reducción de ruidos y mejor calidad de vida en las ciudades”, agregó Agustín Matteri.

Por su parte, Silvia Rojas, de la Presidencia de la República de Costa Rica, señaló que es importante democratizar el acceso a la tecnología eléctrica. “Aún los vehículos eléctricos exonerados siguen siendo caros y deben contemplarse exoneraciones a vehículos eléctricos usados”.

“Son necesarios instrumentos económicos fiscalmente neutros que no supongan cargos al Estado, y que fomenten la fabricación de vehículos de cero emisiones con los ingresos generados por los vehículos que más emiten (sistema bonus-malus utilizado en países como Francia y China)”, propuso Gianni López, Presidente del Centro Mario Molina Chile, como un instrumento todavía poco explorado en la región.

Aumentar la ambición

Los legisladores latinoamericanos consensuaron  la necesidad de establecer metas concretas de movilidad eléctrica. Los legisladores se refirieron a la oportunidad de dar un paso más en la Conferencia de Cambio Climático de la ONU, COP25, que se celebrará en Chile. “Las próximas licitaciones de buses y taxis en las ciudades deben tener porcentajes concretos de vehículos eléctricos. Caso contrario la región quedará hipotecada con tecnologías que le permitirá cumplir el Acuerdo de París”, indicó Gustavo Máñez, coordinador de cambio climático para América Latina y el Caribe de ONU Medio Ambiente.

En este sentido los legisladores establecieron que es fundamental el acercamiento a diversos sectores para el éxito de la transición. Es importante incluir en el proceso de la redacción de las leyes a la academia, al sector privado, a la sociedad civil como contrapeso a los lobbies comerciales, y también a los medios de comunicación para que apoyen en la divulgación de la información y concientización de la ciudadanía.

La movilidad eléctrica no es un tema ambiental, sino integral. En su apertura, el Rabino Sergio Bergman, Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina declaró la importancia de no centrar el tema exclusivamente en la cartera de transporte, sino en salud. “Los ministerios de salud hasta ahora no fueron integrados por la falta de datos de medición. Debemos relacionar con números de escala local las muertes prematuras y los gastos asociados a enfermedades por mala calidad del aire, con las tecnologías vehiculares existentes”.

“No se trata de indicadores auto-referenciales, sino indicadores que ya fueron acordados por toda la comunidad internacional en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU”, agregó el titular de la cartera ambiental de Argentina, Presidente del Foro de Ministros de Ambiente de América Latina y el Caribe.

El “Taller Latinoamericano sobre Legislación en Movilidad Eléctrica Sustentable fue organizado por la Cámara de Diputados de Argentina, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina, ONU Medio Ambiente, la organización parlamentaria GLOBE International, y la Federación Internacional del Automóvil (FIA) Región IV, con el apoyo del Programa EUROCLIMA+ de la Unión Europea.

Para descargar las principales conclusiones de este taller, haga clíc en este enlace.

El mundo tiene tres años para detener el peligroso cambio climático, advierten expertos

“Evitar niveles peligrosos de cambio climático es todavía posible, pero requerirá un esfuerzo y coordinación sin precedentes de gobiernos, empresas, ciudadanos y científicos en los próximos tres años, advirtió un grupo de destacados expertos.

El clima de este año ha batido récords de alta temperatura en algunas regiones, y 2014, 2015 y 2016 fueron los años más calientes registrados. Pero mientras las temperaturas han aumentado, las emisiones mundiales de dióxido de carbono se han mantenido prácticamente constantes durante los últimos tres años. Esto da la esperanza de que se puedan evitar los peores efectos del cambio climático – sequías devastadoras, inundaciones, olas de calor e incrementos irreversibles del nivel del mar – según una carta publicada en la revista Nature esta semana.

Los autores, entre ellos la ex jefe de clima de la ONU Christiana Figueres y Hans Joachim Schellnhuber del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, argumentan que los próximos tres años serán cruciales. Calculan que si las emisiones pueden reducirse de forma permanente en 2020, entonces no se romperán los umbrales de temperatura que conducen a un cambio climático irreversible.

Establecieron seis objetivos para el año 2020 que, según ellos, podrían ser adoptados en la reunión del G20 en Hamburgo los días 7 y 8 de julio. Estos incluyen el aumento de la energía renovable al 30% del uso de la electricidad; Planes de las principales ciudades y estados para descarbonizar en 2050; 15% de los vehículos nuevos vendidos para ser eléctricos; Y las reformas del uso de la tierra, la agricultura, la industria pesada y el sector financiero, para fomentar el crecimiento verde”.

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